Demuestra que eres un ser humano:


La Federación Española de Fútbol ultima un acuerdo para que sus futbolistas puedan congelar los óvulos si quieren retrasar su maternidad. Una medida inédita que se presentará a lo largo de este mismo mes, aunque Alexia Putellas fue quien dio la exclusiva al mencionarlo en una reciente entrevista en El País Semanal.

“Para mí es un avance enorme porque la Federación entiende que estás sirviendo a tu país en contra de tu tiempo biológico, que no puedes parar y no puedes ser madre porque necesitas tu cuerpo para trabajar”, dijo Alexia Putellas.

La medida, pionera en el deporte español, favorecerá que las futbolistas no tengan que renunciar al deseo de ser madres por su profesión, medida de presente y futuro, pues cada vez se extiende más la carrera deportiva que coincide en tiempos con la época más fértil de las mujeres.

“Desde luego que hay una parte muy positiva. Pero es un titular muy peligroso que se diga que congelar los óvulos es garantía de fecundidad futura”. advierte Patricia Bartolomé, directora del único máster en fertilidad integrativa que hay en España.

La terapeuta advierte que aunque se vitrifiquen los óvulos, no congelas tu útero, tu cuerpo, tu maternidad. Luego hay un proceso largo en un cuerpo que ya no es el mismo. Hay que fecundar ese óvulo, tiene que madurar, tiene que implantarse, luego ese embrión tiene que crecer favorablemente, una gestación de nueve meses.

“En 2022 había en España más de 300.000 óvulos congelados y sólo nacieron por este método 350 niños” -Patricia Bartolomé

Se evitaría así, dice la experta, “un coste emocional que, en caso de no dar resultado, suele ser muy complicado. Se vende demasiado bonito”.

Nunca hasta ahora una federación había ido tan lejos. La WNBA, la liga profesional estadounidense de baloncesto, fue pionera inspirada en las políticas de empresas como Facebook y Apple. Cuando el sindicato de jugadoras firmó su convenio colectivo en 2019, incluyó la opción de que las veteranas fueran reembolsadas hasta 20.000 dólares al año por gastos de adopción, subrogación, congelación de óvulos o tratamientos de fertilidad. En convenios posteriores esa cifra se amplió: los últimos acuerdos elevaron el reembolso hasta 60.000. Lo han copiado algunos clubes de fútbol.

Alanna Smith (8) y  Kathryn Westbeld (24), en la WNBA

En esa línea, las tenistas de la WTA tienen acceso a becas para tratamientos de fertilidad, incluida la congelación de óvulos y la fecundación in vitro, dentro de la nueva política de maternidad, con clasificación protegida al volver.

“Lo ideal”, remata Bartolomé, “es que el deporte se adaptara a la mujer y no la mujer al deporte. Tenemos un problema social. Queremos camibar la realidad biológica, pero de momento no es posible. Es una técnica que se inició hace 40 años como alternativa a una fertilidad amenazada por un cáncer o similar, pero ahora se quiere medicalizar a todas las mujeres. No hay que olvidarse de la reproducción natural. El cuerpo tiene unos tiempos y unas respuestas. Se le puede intentar engañar, pero a veces funciona y otras veces no. Y esto no es por una cuestión religiosa o moda. Es pura biología”.

La maternidad ya no está fuera de juego. La Federación Española de Fútbol presentará el 21 de este mes un acuerdo con la Clínica Tambre por el que las futbolistas internacionales que hayan formado parte de alguna convocatoria de la selección desde la última NationsLeague en adelante podrán congelar sus óvulos acogiéndose a este programa.

El antecedente más cercano es el Chelsea. El club inglés firmó este verano un acuerdo con una clínica de Londres para ofrecer a sus jugadoras evaluaciones, tratamientos y asesoramiento de fertilidad.

En España, el sindicato Futpro ya tenía acuerdos con clínicas, pero ninguna federación había dado este paso.

¿Hay obstáculos? Sí. Ni FIFA ni UEFA tienen protocolos sobre estos tratamientos. Y algunos medicamentos usados en la estimulación ovárica están prohibidos por la Agencia Mundial Antidopaje, lo que obliga a pedir exenciones terapéuticas caso por caso.

La buena noticia médica: el tratamiento dura dos semanas, es muy programable y puede encajarse en periodos de menor carga deportiva.